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jueves, 3 de julio de 2025

Deseo y nostalgia queer: Nina Emocional presenta su nuevo EP “FDM”

Un imaginario disidente, un deseo violento y una soledad que cala los huesos. “FDM” nace desde el rincón más íntimo de la mente de Nina, que nos azota con 7 tracks, cargados de erotismo, ternura e irreverencia. 

Nina sigue afianzando una identidad sonora que combina lo emocional y lo experimental, en una búsqueda constante por traducir la intimidad y la excentricidad en una nueva forma musical y encontrando en “FDM”, un lugar donde experimentar con beats dramáticos, electrónica ambiental e hyperpop vanguardista al puro estilo Nina Emocional: creando un EP que se mueve entre lo industrial y lo emocional, con texturas sintéticas que se quiebran y reconstruyen, como una arquitectura en permanente colapso.  

Este trabajo, nace de un año entero de explorar una sensación nueva para Nina: el mundo se iba a acabar. Adentrándose en este sentimiento, consigue crear esta “banda sonora del apocalipsis” como ella misma lo denomina. La energía de Nina va subiendo y bajando moviéndose por los diferentes tracks con influencias del downtempo, en contraposición a la velocidad del mundo capitalista frenético donde cada vez la música es más rápida, cada vez los bpm suben y las voces se pitchean con frenesí.  

La artista madrileña consigue hacer esta crítica sin perder su lado más andrógino y sensual, los bajos nos golpean con elegancia y las melodías son tan pegadizas como subversivas, expandiendo los límites del pop experimental y consolidándose como una de las voces más radicales de la escena actual, siempre desafiante, siempre provocadora, siempre Nina. 

Comienza su EP con “7”, despertándose en lo que parece ser un paisaje musical cargado de texturas y creando una atmósfera onírica que explora a lo largo de su trabajo, donde se aprecia una clara influencia de Sophie en el uso de texturas sintetizadas o de Arca en referencias sonoras como esa arma cargándose que utiliza como parte del beat. Continúa con “666”, donde podemos apreciar su voz casi al desnudo, en uno de los tracks más reflexivos y llenos de capas, donde sonidos industriales se entrelazan con violines y los arreglos vocales de una Nina que se hace preguntas y que explora la existencia humana, pero que cierra afirmándose que aún con todas las dudas, ella va a disfrutarlo.

Este disfrute, parece llegar con “Komura”, una pieza de reggaetón que se mezcla con la electrónica de la diáspora latina para crear un relato que mezcla lo tierno con lo inquietante. En este tema, Nina Emocional sigue excavando el íntimo mundo que nos muestra en “FDM” donde la imaginación, el deseo y la memoria se entrelazan con la sensibilidad innata de la artista.  

Con “KWIA”, esta energía más reggaetonera de Nina se junta con melodías épicas que nos trasladan a un anime, una aventura sonora donde esta artista multifacética no nos deja de sorprender. Desde la estructura rítmica hasta el más mínimo detalle de producción, todo en “KWIA” representa esta evolución en el trabajo de una artista total como es Nina Emocional, donde incluye un fragmento de un discurso de La Pasionaria, la primera mujer que dirigió el Partido Comunista en España, hablando sobre colectivización y antifascismo, cuestiones fundamentales para la artista. 

En “OG”, reafirma su capacidad para combinar vulnerabilidad y fuerza sin que una cancele a la otra. La producción, pulida y vibrante, se mueve entre lo glitch, el electro y el pop experimental, con texturas que brillan y colapsan, como si el sonido respirara por sí mismo. Un aura que mantiene en “Pussy Wet”, el único tema donde Nina se junta con liza (Pedro Buisan) para crear esta colaboración exquisita y acústica, donde con una guitarra y una carta, que llega incluso a recitar en prosa, se abre en canal: “Soy una mártir que tiene voz y cuenta historias” y no podría haberse autodefinido mejor.  

Esta artista multidisciplinar no deja de sorprender en la escena electrónica, con una propuesta en la que se mantiene abierta y vulnerable y con esta canción, parece quitarse una coraza, dejándonos incluso escuchar un trozo del audio en directo desde el estudio, donde podemos escuchar a Nina y a liza reír tras grabar esta declaración de intenciones en forma de canción.  

Llegamos al último track, donde Nina se despide con “Vudú”, un coqueteo entre la magia negra y el sub bass que produjo a base de aprender a hacer bajos de dubstep por YouTube, sin dejar de jugar y aprender nunca. Al acabarse Vudú, se pone fin a su trabajo más personal, que deja claro que Nina no canta, invoca. 

Este trabajo autoproducido por ella, mezclado por Isidro Acedo y masterizado por Alex Ferrer, con influencias de Massive Attack, el Trip Hop o el Dubstep, podría hacer que Nina Emocional pasara de ser una de las joyas ocultas de la electrónica española a convertirse en una estrella con alcance global. 

jueves, 19 de junio de 2025

“Komura”: el reggaetón onírico y lúdico de Nina Emocional

Nina Emocional sigue excavando en ese espacio íntimo donde la imaginación, el deseo y la memoria se entrelazan. Inspirada por una imagen onírica en la que su madre se convierte en un cirujano ficticio (el doctor Komura) para reconstruirle los labios, la artista entrega un relato que mezcla lo tierno con lo inquietante.  

En japonés, Ko significa niño y Mura, pueblo: la artista deja presente en todo momento que su universo paralelo es, ante todo, lúdico, una especie de reino infantil por lo fantasioso, y esa visión del arte como espacio libre para el juego es la que le da una visión tan experimental como vanguardista, una de las joyas ocultas de la electrónica española que bien podría tener un alcance global. 

“Hay veces en que prefiero lo que imagino a lo que vivo”, dice Nina sobre su nuevo artefacto sonoro. Y no lo dice desde el escapismo, sino desde una conciencia clara de lo que implica elegir habitar el pensamiento antes que la acción. La canción se mueve en esa tensión: entre el yo que se inventa y el yo que se reconstruye. En ese juego de espejos entre la persona y el personaje, “Komura” encuentra su forma: una pieza de reggaetón que se mezcla con la electrónica de la diáspora latina.  

El nuevo single de Nina Emocional ha sido producido y arreglado junto a Jack Laboz, quien también firma la mezcla. El máster corre a cargo de Alex Ferrer, y la composición es íntegramente de la propia artista. Con esta colaboración, Nina sigue afianzando una identidad sonora que combina lo emocional y lo experimental, en una búsqueda constante por traducir en la intimidad y la excentricidad en una nueva forma musical.

miércoles, 14 de mayo de 2025

Nina Emocional presenta su nuevo single “OG”

Después del conjuro sónico de “Vudú”, Nina Emocional regresa con “OG”, una relectura queer y no binaria del término “Original Gangster”, en la que desmantela su imaginario tradicional para encarnar una fuerza que no domina, sino que construye un camino paralelo e igual de válido.  

Aquí, lo original no remite a un punto fijo en el tiempo, sino a un gesto de reapropiación disidente que subvierte el relato de origen desde los márgenes. Así, en el nuevo single de Nina Emocional, el pop se vuelve una herramienta crítica: un terreno fértil para tensionar el canon y oscilar entre la fragilidad y el poder, entre lo íntimo y lo colectivo. Las estructuras se desdibujan y los beats se afilan, generando una atmósfera donde lo vulnerable no es debilidad, sino trinchera. Nina Emocional no canta: performa, encarna, interpela. Desde la estructura rítmica hasta el más mínimo detalle de producción, todo en “OG” resuena con la autonomía de una artista total. 

Este track se construye como una reafirmación feroz de la capacidad de Nina Emocional, con la que logra combinar vulnerabilidad y fuerza sin que una cancele a la otra. La producción, pulida y vibrante, se mueve entre lo glitch, el electro y el pop experimental (y por supuesto, dentro del hip-hop noventero de cuyo término se apropia), con texturas que brillan y colapsan, como si el sonido respirara por sí mismo. Se trata de un ejercicio de control radical: los bajos golpean con elegancia, los silencios son abruptos, y las melodías (como en todo pop de vanguardia) son tan pegadizas como subversivas.  

“OG” es, también, una reflexión sobre el linaje musical: el cuerpo sonoro de la canción dialoga con la tradición del rap desde un lugar periférico, releyendo códigos e inscribiéndolos en otra cartografía afectiva. Es un statement artístico que no se apoya en la nostalgia, sino que mira hacia el futuro desde un presente cada día más estable, con la convicción de que lo nuevo no nace en el centro, sino en las fisuras. 

La producción, minimalista pero contundente, se nutre del cruce entre lo industrial y lo emocional, con texturas sintéticas que se quiebran y reconstruyen, como una arquitectura en permanente colapso. En este espacio de ambigüedad, Nina propone una escucha activa, una experiencia en la que el beat no sostiene, sino que sacude la psique.  

Con este segundo adelanto de su próximo EP, Nina Emocional continúa expandiendo los límites del pop experimental, consolidándose como una de las voces más radicales de la escena actual. 

lunes, 14 de abril de 2025

Nina Emocional presenta su nuevo single “Vudú”

No todo lo que existe puede verse ni escucharse. Hay frecuencias que escapan al oído humano, vibraciones que atraviesan el cuerpo sin que apenas seamos conscientes. En ese umbral oculto, como un conjuro, se mueve “Vudú”, el nuevo single de Nina Emocional y el primero de un EP que verá la luz muy pronto.  

El tema coquetea con la magia negra y con el sub bass, como un temblor en el pecho que marca el latido. Un track que se mueve entre el deep dubstep y el 140, construyendo un ambiente denso y magnético donde el ritmo es tan importante como el espacio que lo rodea. 

“Mis ex se gustan, mis ex se lían” empieza a cantar Nina, entre el ASMR y una voz andrógina que no busca el esfuerzo. Su espeluznante excentricidad está muy alejada de la fórmula pop tradicional, y a la vez es tan extraña que resulta más divertida que aquella otra. 

En lugar de explosiones sonoras, Nina Emocional baja el volumen en los momentos clave, atrapando al oyente en un vaivén de tensiones irónicas: serpentea con un magnetismo casi susurrado. Como una bruja que conjura su poder sin necesidad de demostrar nada, su presencia en la canción es una sombra ante un bajo claramente principal. No hay acrobacias vocales, solo un fraseo que hipnotiza, una cadencia que atrapa como un hilo de humo negro. 

La producción se construye con elementos mínimos pero efectivos: golpes de bajo profundos, ritmos fragmentados y efectos sutiles que generan una sensación de movimiento entre el dubstep y el doom metal. Cuando el bajo golpea, lo hace como un presagio, con el peso suficiente para que todo se tambalee por un instante. “Vudú” no es solo música, es un objeto sonoro con peso ritual. Nina Emocional no canta, invoca, y no es la mayor fanática de la magia blanca.