Un trabajo autoeditado, gestado en casa y enriquecido con las colaboraciones de Amaia Miranda y Diego Case, donde convergen el folk intimista, la electrónica y el post-rock.
La artista pamplonesa Andrea Santiago publica “Muna”, su tercer álbum de estudio. Concebido como un ejercicio de despojo, silencio, recuerdo y paciencia, este trabajo aborda la pérdida de amistades y parejas, pero sobre todo el reencuentro con la propia valentía e identidad artística lejos de las presiones de la industria.
El título nace de un viaje a Reikiavik en el que convivió durante dos semanas con la cantautora Markéta Irglová (co-protagonista de la película Once). La palabra “Muna” significa “recordar” en islandés y sirve como recordatorio para mantener intacta la chispa inicial y la razón por la que empezó a crear música.
«Este disco habla sobre la pérdida de amistades y amantes, pero sobre todo de la pérdida de la valentía y de una misma. Fue un ejercicio de reescritura, de despojo, de recuerdo, de silencio, de cuidado y de paciencia.» Andrea Santiago.
El álbum ha sido grabado, producido, mezclado y masterizado íntegramente por Borja Muerza, repartiendo las sesiones entre dos casas —incluyendo un piso en la calle Mayor de Pamplona— y la sala de ensayo. La instrumentación cuenta con los arreglos de Borja Muerza, Nacho Muerza y Javier Induráin.
En las colaboraciones del disco destacan: Amaia Miranda quien une su voz y guitarra a Andrea en la canción “Dime que hay un lugar” y Diego Case encargado del piano en “Espero sacarte de mí”, aportando solidez y matices melódicos.
En lo sonoro, “Muna” bebe de influencias internacionales como Gia Margaret o Phoebe Bridgers, logrando un equilibrio entre la voz desnuda, texturas electrónicas envolventes y pasajes de post-rock.


