Jordi Maranges se reafirma con “La balada de David y Jonatán” como uno de los grandes autores del cabaret pop y el synthpop actual, consolidando además un discurso artístico profundamente ligado al activismo y la visibilidad LGTBIQ+.Escúchalo aquí.
El álbum, construye una narrativa conceptual en torno a una historia de amor intergeneracional entre David —un hombre mayor que vive en una residencia y que fue transformista en la escena queer de Mallorca durante las décadas de los 70, 80 y 90— y Jonatán, un joven colombiano que trabaja como auxiliar en el mismo centro.
A partir de esta relación, el proyecto aborda cuestiones como la memoria afectiva, la resistencia identitaria, la visibilidad de la vejez dentro del colectivo LGBTQ+ y la necesidad de preservar el legado de los primeros espacios de libertad queer.
El disco nace de la necesidad del propio Maranges de expandir el universo de una canción previa, desarrollando a través de nuevas composiciones una historia completa que profundiza en sus personajes, emociones y conflictos. Cada tema aporta una pieza al relato, combinando lo íntimo con lo histórico y lo político.
En lo sonoro, “La balada de David y Jonatán” ofrece una paleta rica y diversa que conecta el pop clásico de los años 70 con la electrónica contemporánea, pasando por momentos cinematográficos y pulsiones más orientadas a la pista de baile. El resultado es un trabajo elegante, emocional y con una fuerte identidad autoral.
El proyecto se amplía además con un cuidado desarrollo audiovisual y de contenido en redes, incluyendo entrevistas a figuras clave del transformismo en Mallorca y videoclips que refuerzan el imaginario del disco.
Más allá de lo musical, la obra se plantea como un ejercicio de memoria, un homenaje a la cultura queer y una invitación a la reflexión en el contexto sociopolítico actual.
Un homenaje al amor queer entre el pop barroco, el synthpop y un viaje emocional a los clubs de Palma de los 70, 80 y 90. “Los lugares de David”, ya disponible en plataformas digitales.
Mezcla de pop barroco, toques de synthpop y estallidos bailables para un viaje emocional, sofisticado y reivindicativo. Maranges canta a esos lugares de resistencia y disidencia que construyeron familia, redes de cuidados y escuela en Mallorca, aunque podría ser Berlín, Buenos Aires o París.
“Black Cat, (Caballos salvajes)” y “KalkutaDancing Club” fueron los dos primeros adelantos de su nuevo disco, “La balada de David y Jonatán”. Ahora presenta “Pça. Gomila”, una pieza que transita entre el indie electrónico de los 90s, el dream pop y el pop eurovisivo más bailable.
Pça. Gomila fue, entre las décadas de los sesenta y los primeros 2000, el centro neurálgico del ocio en Mallorca. Famosa internacionalmente, por sus locales pasaron artistas como Charles Aznavour o John Lennon. Su transformación, del lujo a la decadencia, se ha ido acentuando con los años, hasta el punto de que hoy queda muy poco de aquel antiguo esplendor.
En Gomila abundaban cabarets, salas de fiesta, discotecas, donde el arte del transformismo se desarrolló con fuerza y sentó las bases para que gran parte de los bares gay de la ciudad se trasladaran a la zona. A finales de los 70s y principios de los 80s brillaron figuras como Dolly Van Doll, Sandra Salomé, Jimmy, etcétera en locales como KalkutaDiscotheque, Complejo Broadway, Black Cat o Status.
Con estas tres canciones, producidas por Aaron Rux y el propio Maranges, se cierra un primer ciclo de su próximo disco “La balada de David y Jonatán”: el de los lugares asociados al personaje de David.
“La Balada de David y Jonatán” narra una historia de amor entre un antiguo transformista, David, que vive en una residencia de ancianos, estrella de los locales de transformismo más emblemáticos de Mallorca entre los años 70 y 90; y un joven y guapo colombiano, Jonatán, que trabaja en la misma residencia geriátrica como auxiliar y cuidador.
Las canciones, planteadas casi como piezas de un musical, retratan los sueños, inseguridades, anhelos y promesas de estos dos antihéroes de la sociedad actual. Las canciones no siguen una línea temporal clásica, sino que se presentan como fragmentos, escenas o reels que conforman una misma historia.
“Musicalmente he intentado unir la sensibilidad decadente y amanerada que imaginé en David —admirador de la canción melódica italiana; de los franceses indispensables (Aznavour, Dalida…) y las grandes torchsongs del repertorio travesti, de Judy Garland a Rocío Jurado— con sonoridades más contemporáneas y sintéticas que proceden tanto del universo de Jonatán como de los espacios y lugares a los que se rinde tributo en el primer EP del disco, “Los lugares de David”. En el disco he construido un imaginario sonoro donde se suceden atmósferas cinematográficas, destellos de chanson francesa, música de night-club, synth-pop bailable, pequeñas perlas intimistas de cámara y una cierta melancolía por ese mundo que ya no existe que deambula y envuelve al conjunto del LP” comenta el artista.
A través de esta historia, el proyecto reivindica temas fundamentales como la vejez dentro del colectivo LGBTQ+, la memoria afectiva y la resistencia identitaria. También quiere ser un homenaje a los primeros espacios de libertad queer de Mallorca y una recuperación de su legado cultural y emocional.
“Este trabajo se sitúa dentro de mi universo artístico habitual: una propuesta que mezcla crítica social, estética queer, beatsbailables, sensibilidad poética, pianos intimistas y una sofisticación muy personal. Mi intención es que este proyecto contribuya no solo a mi proyección como artista, sino también a generar emoción, reflexión y diálogo, poniendo en valor el patrimonio musical y la cultura disidente queer.Las canciones han sido producidas por Aaron Rux, quien ha aportado elegancia, emocionalidad, sintetizadores y una visión sólida del conjunto” comenta Jordi.
Jordi Maranges es un artista inclasificable que ha hecho de la experimentación y la autenticidad su sello personal. Con cada proyecto desafía etiquetas y expectativas, sorprendiendo tanto en lo musical como en lo escénico. Su versatilidad le ha llevado a actuar con la misma solvencia en espacios íntimos que en grandes festivales como el FIB, el Mercat de Música Viva de Vic, el IsladeEncanta o el Atlàntida Film Festival.
Su trayectoria arranca al frente de El Diablo en el Ojo (1999–2003), para después trasladarse a Barcelona y dar vida a El Piano Ardiendo, un proyecto queer de cabaret-electro. Desde entonces ha desarrollado una carrera en solitario marcada por la diversidad estilística: del pop barroco de “El baile de los cangrejos” (2010) al folk confesional de “El cazador” (2014), pasando por el synthpop de club de “Espasmo” (2018). Siempre con un discurso valiente y personal que explora la identidad, el deseo y la libertad.
Entre sus obras más destacadas están “MónFísic” (2016), donde habla de la infancia como territorio conflictivo, o “Sentimental Vol. II” (2021), un EP electrónico y bailable que cuestiona la pareja monógama heteronormativa. Canciones como “La balada del hombre penetrado” o “David y Jonatán” se han convertido en piezas icónicas dentro de la escena queer independiente. Su último álbum, “Allau” (2023, Fep Producciones), confirmó su capacidad de hibridar confesionalidad y electrónica con un lenguaje propio.
En 2025 inaugura una nueva etapa de la mano de SonicDad con el lanzamiento de “Black Cat, caballos salvajes”, un tema de synthpop bailable que funciona como carta de amor a una drag queen y como primer adelanto de su próximo trabajo, producido junto a Aaron Rux.
Con este proyecto, Jordi Maranges reafirma su lugar como uno de los artistas más libres, singulares y emocionantes del panorama actual.
Después de que en 2023 Jordi Maranges publicara su sexto disco, “Allau”, alud en castellano, el músico mallorquín edita ahora una versión que aporta intimidad y preciosismo, dualidad, al llevar “Soldados del Amor” al catalán. Impone su lectura melancólica de un hit del pop electrónico más mainstream, de Marta Sánchez con Olé Olé. Una canción que en 1990 arrasó, y fue sonado que la banda la interpretó en Nochebuena antes las tropas españolas en Abu Dabi en plena guerra del Golfo. Y lo borda. Porque en catalán gana en matices. La ironía del bilingüismo nace con la intención de confrontar la imagen de Marta Sánchez como icono del nacionalismo español. La versión arrebata consiguiendo transformar la canción, y haciendo que nazca y surja otra esencia. Dándole una nueva vida a la canción, que pasa de ser una canción bailable y efervescente, a una canción melancólica e hipnótica.
“Han pasado 33 años desde aquel momentazo histórico en que Marta Sánchez, travestida de Madonna / Marilyn, entretenía a los marineros españoles destinados al Golfo Pérsico. Aquí tenéis mi versión de este clásico del pop, Soldados del Amor, en clave melancólica, bilingüe, con elementos electrónicos y voz auto tuneada. Una fantasía retrofuturista que clama por un mundo sin conflictos”, comenta Jordi Maranges. Esta versión tan flotante, con atmósferas ensoñadoras, muy ‘sui generis’, conecta con la particular versión que hizo en 2021 Jordi Maranges de “Ritme de la Nit”, el clásico eurodisco de Corona. Y es que Maranges cuando versiona consigue extraer la esencia de las canciones, ese esqueleto, esa estructura primigenia y sustancial, y les da una nueva vida ahí afuera. El amor recobra sentido, amplía horizontes. Busca su lugar en el mundo. “Tú y yo, protegiéndonos / Soldados del Amor”.Escucha “Soldados del amor” de Jordi Maranges AQUÍ
Jordi Maranges es un rara avis del panorama musical, un superviviente de la última hornada indie de finales de los 90s, un cantautor-performer inclasificable. Líder y vocalista de El Diablo en el Ojo, (aquella formación que miraba a Tindersticks con sensibilidad mediterránea en los primeros 2000) ha ido creando un corpus musical híbrido, personal y desacomplejado a través de proyectos como El Piano Ardiendo (cabaret/performance junto al pianista Marc Melià) o su propia carrera musical en solitario. Activista de las disidencias sexuales, cronista del subsuelo, romántico empedernido, performer de un cabaret marciano, ha actuado en numerosos festivales y compartido escenario con artistas nacionales e internacionales.