Ya está disponible “Cuando me miras”, el último adelanto del próximo disco de cosas bien cosas mal, “Volumen 3”, y también una de las piezas más luminosas y engañosamente divertidas del proyecto hasta la fecha.
En este tema, Tomás Avilés se adentra en ese ejercicio de disimulo al que recurrimos cuando intentamos sobrellevar un amor no correspondido desde una supuesta actitud positiva, aunque por dentro todo apunte en la dirección contraria.
Con un ritmo maquinero muy reconocible que la diferencia del resto del repertorio, “Cuando me miras” se apoya en una base de percusiones programadas que aportan un carácter electrónico y casi mecánico al tema.
Sobre esa estructura, Avilés construye una declaración breve, directa y agridulce, que transforma la frustración emocional en una canción ágil y pegadiza, llamada a quedarse en la memoria desde la primera escucha.
Fiel a su estilo crudo y sin adornos innecesarios, la letra refleja una sensación de desespero que se mueve peligrosamente cerca del masoquismo emocional, más que de una actitud realmente sana. Frases como “Cuando me miras yo disimulo muy bien / Me han dado un doctorado en parecer que no siento nada” condensan con ironía esa lucha interna entre lo que se muestra y lo que realmente se siente, uno de los grandes temas que atraviesan este nuevo trabajo.
“Cuando me miras” funciona además como el cierre perfecto a la etapa de adelantos de “Volumen 3”, el tercer disco de cosas bien cosas mal, que verá la luz el próximo 22 de enero.
Con este álbum, Tomás Avilés pone punto final a una trilogía muy especial centrada en el amor, un territorio poco habitual en su forma de escribir, más enfocada tradicionalmente en la reflexión en primera persona y el relato directo. Abordar este sentimiento ha supuesto un ejercicio creativo distinto, que le ha permitido ampliar su mirada sin perder autenticidad.
“Volumen 3” representa también un paso adelante en el estilo lo-fi tan definitorio del proyecto, llevándolo a un punto más maduro y consciente. Tomás mantiene su racha de publicar un disco al año desde 2024, culminando esta trilogía en 2026 con un trabajo que introduce un giro inesperado: ya no se trata solo de música como desahogo personal, sino de canciones pensadas también para los demás, para ser compartidas y apropiadas por quien las escucha.
Cosas bien cosas mal es el proyecto en solitario de Tomás Avilés, artista de Carabanchel con una trayectoria paralela en bandas como Noise Nebula y Carrera. La propuesta nace de la idea de componer canciones desde lo mínimo, utilizando un teclado Casio de juguete y una 808 como elementos principales.
A partir de ahí, las canciones se construyen en su forma más esencial: temas cortos, letras inmediatas y capas de lo que él mismo define como “soniditos y texturitas”. La intención es que todo conserve el aire de un boceto, como respuesta a una industria donde, según el propio Tomás, la música actual está tan sobre producida que ha perdido cercanía y naturalidad.
A pesar de ese enfoque minimalista, “Volumen 3” se afianza claramente en la búsqueda del amor, evitando los clichés del romanticismo edulcorado y consumista. En su lugar, cosas bien cosas mal lleva el tema a un terreno cotidiano, reconocible y profundamente humano. El resultado es un disco más “catchy”, que pone palabras justas a sentimientos que prácticamente todos hemos vivido alguna vez.
Este nuevo trabajo confirma el crecimiento artístico de Tomás Avilés, quien tras definir una identidad sonora muy personal, logra ahora que el público haga suyas unas canciones nacidas en la intimidad de su habitación, demostrando que lo pequeño, lo imperfecto y lo honesto también puede conectar de forma directa y poderosa.

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