Existen dos tipos de cantautores. Los que emocionan por la profundidad de sus letras y los que transmiten sentimientos solo con el color de su voz. Claudia León está en ambos lados.
La madrileña tiene una delicadeza a la hora de cantar que trasciende lo superficial y sus composiciones son más que simples palabras, son ventanas abiertas a sus reflexiones y pensamientos más íntimos. Todo desgranado desde una honestidad emocional que parece creada a conciencia para resaltar los sentimientos.
Su primer EP, “365”, recoge todo un año de crecimiento personal. En él retrata lo cotidiano desde la belleza de la sencillez. Seis canciones (siete contando la introducción) repletas de fragilidad, fuerza, miedo e introspección.
Historias francamente evocadoras narradas desde la perspectiva de quien juega con las texturas y las letras de una forma distinta a cualquier canon establecido. Un ejemplo es “Frío”, en la que pone voz al desamor de una manera melancólica y desgarrada pero luminosa.
“365” es la reafirmación de la madurez compositiva de Claudia León. Abrazar los buenos y los malos momentos, la casualidad y el destino, las dudas e incertidumbres, la búsqueda de identidad… Claudia saca todo su arsenal emocional para disparar cual francotirador certero al centro de la diana.
Y lo hace con la osadía e inspiración de quien no se deja nada en el tintero. No siempre hay solución a los problemas dice “Me pregunto”, pero sí hay talento, genialidad y virtuosismo para componer.

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