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martes, 13 de octubre de 2026

Adam Guerrero publica su tercer disco en menos de un año, “InMóvil”

Hay artistas que publican discos cuando sienten que ha llegado el momento, o por obligaciones de la escena o por necesidades de la industria.


Adam Guerrero, en cambio, parece vivir en un estado permanente de creación no sujeta a ningún agente externo.


Tras dos álbumes lanzados en menos de un año, regresa con un tercer trabajo —y todo apunta a que un cuarto podría llegar antes de que termine el ciclo—, confirmando una productividad tan inusual como coherente con su forma de entender la música.


En este nuevo disco, Adam lleva su propuesta a la esencia. Grabado prácticamente en directo, a guitarra y voz, con mínimos arreglos y sin artificios, el álbum nace en la intimidad de una pequeña habitación para ofrecer una experiencia de absoluta cercanía. Escucha “InMóvil”.


La sensación es la de asistir a un concierto privado, con el artista interpretando cada canción a centímetros del oyente.


Un trabajo de gran honestidad artística, con letras introspectivas y una intensa carga emocional que invita a detenerse, reflexionar y escuchar sin prisas, “InMóvil”.


Hay artistas peculiares que ponen su música por encima de cualquier otra cosa. De vez en cuando aparece una figura diferente, capaz de conectar con el público de una manera poco habitual. Ese es exactamente el caso de Adam Guerrero, quien ha pasado de tener apenas 2000 seguidores en Instagram a más de 175.000 en tiempo récord.


¿El motivo? Su forma única de tocar, componer y transmitir, unida a su condición de multiinstrumentista, ha prendido como la pólvora en redes sociales, impactando a oyentes de países de todo el globo y confirmando una vez más que la sensibilidad —cuando es auténtica— no entiende de fronteras.


En el mes de mayo lanza de manera simultánea dos LPs, uno con canciones instrumentales, “Metronom”, y otro con temas cantados, “Juguetes rotos”, ambos publicados en formato vinilo. Una carta de presentación espectacular en la que combinan diferentes estilos y formatos con total naturalidad.


Hasta ahora, Adam había vivido al margen del circuito musical, volcado en su propio universo creativo y en otras facetas artísticas como la pintura o la ilustración. Pero ha llegado el momento de compartir con el mundo su peculiar técnica a la guitarra —una mezcla personalísima de folk-rock, flamenco y fingerpicking— y composiciones cargadas de misticismo.


Y en directo, simplemente no parece real: ¿Cómo es posible que una sola persona genere esa profundidad y ese caudal de sonidos en el escenario?


No estamos ante un artista más.


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